La semana pasada volviste a decir que no a un cliente. No porque no quisieras el negocio, sino porque simplemente no había suficientes horas. Tu agenda está llena con tres meses de anticipación. Respondes mensajes a las 11 p. m. Haces todo tú mismo y empiezas a preguntarte si estás dirigiendo un negocio o simplemente haciendo un trabajo muy caro. Esa tensión es tu señal. La mayoría de los dueños de negocios de servicios contratan demasiado tarde, no demasiado temprano.Leer el artículo